PAPÁ

   Aquella tarde, papá, regresó entristecido a la tumba, preguntándose si había hecho todo lo posible. Convivía con el fantasma de la reconversión; no había desterrado, todavía, la crisis del petróleo de sus pesadillas. El eco de las bombas era, desde siempre, la banda sonora cotidiana de sus comidas; los niños no habían dejado de morir de hambre… siempre le había aterrado no ser capaz de sacar adelante a los suyos. Vivía esclavo del banco por una pertinaz falta de dinero… había perdido la fe en el hombre y ahora, además, mi madre… se había ido. Aquella tarde, papá quiso morir.

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CRIATURA

   De  la mano de una dama, la criatura penetró  en un bosque de viejos árboles de pesada sombra. El cuchicheo nocturno hizo que apretara su cuerpo a la pierna de la dama que volviéndose, iluminó su cara con una sonrisa, para que se tranquilizara. Llegaron a un claro completamente verde,  completamente circular, iluminado  por la luna casi llena y un montón de estrellas. Caminó sola, extasiada de tanta hermosura; llegó al centro, respiró profundamente y dirigiendo la valentía de su mirada a los árboles, les lanzó su propia luz envuelta en palabras de amor, justicia, hambre, guerra, dolor y pena.

ANTECESSOR

   Cansado de mirar al cielo, al mismo tiempo que lo verdusco de sus dientes no dejaba de hurgar en lo renegrido de las uñas de sus manos, el homo antecessor sintió un apretón. Fuera por el miedo al negro del cielo, o por la prisa inmediata por evacuar, corrió hacia  el árbol más cercano. No sabía muy bien por dónde iba a discurrir el aluvión. Se ubicó, y, sin detenerse,  ascendió por la colina confundiendo su propia humedad con las primeras gotas de la tormenta. Una más. Sabía que sólo desde arriba podría, con su fuego, combatir al cielo encendido.

UN AMIGO

    No da tregua la muerte al tiempo; se lo come como llamarada de leña seca en el refugio de invierno. Se va diluido en humo. Flotando una pavesa te devuelve el deseo por retenerlo. Se fue descansado, ya, el primero, el dueño de tu recuerdo… sonríe pues amigo al tiempo pasado; unidos, esa es tú señal. Él contigo va, no extrañes pues la vehemencia de un cuerpo en lágrimas, si no es por la alegría de haberlo tenido tan dentro. La raíz de su aliento permanece como el mosto de un vino bueno; amigo… no cedas ante el duelo.

RECETA

   Al Mundo es mejor que no le cambiemos más, mejor que no influyamos más en Él… ¿No hemos alterado ya bastante su desarrollo natural? Es al hombre al que hay que cambiar, con todos sus ingenios: todo aquello que en aras de un progreso, crecimiento, desarrollo posible,  le hacemos a Él y a nosotros mismos. Recomiendo pues, dado que carezco de la  receta exacta, que cada uno busque el filtro de amor necesario para emprender   tan encomiable empresa. De todos es sabido que con amor hasta el peor de los mundos; el creado por el hombre;  puede ser el mejor.

ATMÓSFERA II

   No hay nada en el horizonte. Tan solo la quietud de un invierno helado que insiste en  permanecer. El bullicio de las calles se ha esfumado; se refugia dentro de las salas, hacinado entre los gritos de los no cuerdos que ríen a mandíbula batiente su propia peculiaridad. Comerciando con ternura, los célibes, se auto flagelan  en el edificio de enfrente. El regreso al  pasado planea como el eco de un bombardeo cotidiano cuando, apenas vemos el paso dado. Nada escapa a la cortante mirada; afila su conciencia en  coloquios ensimismados, preparándose para rasgar de un tajo el camino trazado.

ANIMO

   Estaba plasmado en un fotomontaje que mezclaba dos imágenes de distinta época. Reflejaba, en tono sarcástico, lo que bien podría llegar a convertirse en una imagen del futuro más inmediato. No quiso entristecerse. Mostrando una sonrisa de humor amargo, reflexionó sobre lo que había sido su vida. No era amigo de tan funestas premoniciones. Le bastaba vivir con toda la intensidad posible el día a día para saber, que fuera lo que fuera lo que se acercaba, no iba a suponer mayor inconveniente para seguir su vida con la dignidad que el hecho de ser un maltrecho superviviente le daba.

PASATIEMPO

   ¿Iluminó sobre ti imágenes divinas el aburrimiento? Llevad agua, os dijeron; si os internáis en el desierto. Ya no hay remedio avezado explorador, pasad página y buscad en otro espejismo. Posiblemente Dios decida asomarse a la ventana  y deslumbraros con su gracia. Permitidme una sonrisa. Más… hasta el momento, tan sólo traviesos ángeles corretean entre las mesas, víctimas también de las argucias que procura el ensimismarse al calor humano de los libros. Afirmó Dios en un receso, haber permanecido inmóvil en su casa, no acudió al templo. Seguid  orando; pues no habrá más dios que el que lleváis  bien adentro.

MAJESTAD

   La  vieja corona se tambalea sobre la cabeza de la momia dentro de su vitrina de cristal; algún súbdito fiel secará con papeles nuevos las húmedas  piernas, alimentando de sacro servilismo  la devoción de los gerifaltes anónimos. Mientras tanto, afuera, se fabrican consignas en silencio. Bajo el frio, las manos se preparan para la reyerta; en una latente violencia que calienta los corazones se fragua el sepelio de quien antaño fuera luz de unas mentes ciegas. Se acabaron los papeles, el instrumento se esfumó y con él  la razón de su existencia.  El cristal se quiebra, sólo queda una pavesa.

ATMÓSFERA

     Y no intentes escabullirte, que no te va a servir de nada. La inopia camina por las calles, inerme bajo luces de artificio que decoran las palabras huecas que corretean por los medios. Idealistas nuevos de viejas ideas, solitarios magos de la supervivencia, niños sobrealimentados, discretos oficinistas al paso, depauperados viandantes pasean su resignación. Pasan en coche los que necesitan la palabra para llenar de vacío tus preguntas. Otras preguntas se manifiestan, estate tranquilo rutinario observador; la pesada niebla invernal mudará sus pálidos colores en brillantes estallidos de luz. Algún día, el oso poderoso saldrá de tu letargo… más; no tardes.