PAPÁ

   Aquella tarde, papá, regresó entristecido a la tumba, preguntándose si había hecho todo lo posible. Convivía con el fantasma de la reconversión; no había desterrado, todavía, la crisis del petróleo de sus pesadillas. El eco de las bombas era, desde siempre, la banda sonora cotidiana de sus comidas; los niños no habían dejado de morir de hambre… siempre le había aterrado no ser capaz de sacar adelante a los suyos. Vivía esclavo del banco por una pertinaz falta de dinero… había perdido la fe en el hombre y ahora, además, mi madre… se había ido. Aquella tarde, papá quiso morir.

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