UN AMIGO

    No da tregua la muerte al tiempo; se lo come como llamarada de leña seca en el refugio de invierno. Se va diluido en humo. Flotando una pavesa te devuelve el deseo por retenerlo. Se fue descansado, ya, el primero, el dueño de tu recuerdo… sonríe pues amigo al tiempo pasado; unidos, esa es tú señal. Él contigo va, no extrañes pues la vehemencia de un cuerpo en lágrimas, si no es por la alegría de haberlo tenido tan dentro. La raíz de su aliento permanece como el mosto de un vino bueno; amigo… no cedas ante el duelo.

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