CIELOS EMBARRADOS

 

Los cuerpos del desconsuelo no saben de muerte;

viven con ella,

no les duele el dolor… ya…

 ni el grito de las tripas reclama su alimento,

se quedó congelado en la mirada quieta.

 

Niños como el barro que sale de las botas

tras un largo paseo  por el campo

una tarde lluviosa de otoño.

 

Caminar sobre ellos,

un amasijo de huesos blandos

a modo de cómodos zancos,

invisibles a un cielo azul;

se quedarán afuera,  

al relente del patio  

en una reseca planicie…

                                                              ¿de África?

  

Sólo polvo molesto abrigará las zarrias,

barridas al montón de la historia que conforma

la sempiterna lucha entre los hombres.

Ante todo limpieza.

 

Mi cabeza niega en un grito seco.

No seguirá de nuevo esa señal.

 

Buscar el momento para lo inevitable

es tarea ardua…

hasta llegar a perder la necesidad de creer…

sólo para evitarlo.

¿Buscar?

 ¿Creer?

Acomodarse en el respaldo de la entelequia de un cielo despejado,

dejarse llevar por la ceguera que produce la propia sombra.

 O…

 Mirar hacia abajo y ver,

bajarse de los zancos.

 

Esgrimir palabras humildes no es quedarse descalzo,

bailar la alegría de un hombre liberado…

Pienso.

Otro habrá que permanezca inmóvil sobre el fango.

Romper el cielo con el propio llanto,

-aparta  bicho invisible-

dicta la sonrisa desde su feudo.

Romper al hombre en su escondite de tropo,

callarlo;

¿Cómo explicarle a la sonrisa el dolor?

 

   … …

 

Ha pasado el tiempo:

en la foto,

el buitre sigue esperando,

el niño sigue acurrucado.

 

En el cielo se oyen disparos;

la caza mayor ha dado comienzo.

Son abatidos cuerpos que miraban abajo;

descuidaron sus ojos en la compasión,

su propio dolor reflejado en un país siempre lejos.

  

El cielo está cubierto de billetes.

Es falso.

En la humedad del suelo se busca fuego para incendiarlo.

Las llamas espantarán al buitre,

la ceniza anegará el banco.

El niño se esfuma bajo el peso blanco.

¿Podrá, por fin, germinar la sonrisa en un cielo embarrado?

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6 comentarios en “CIELOS EMBARRADOS

  1. esa fotografía es bestial, pero recorre la conciencia como las palabrasde tu poema con crudeza, sin caretas, duras y al mismo tiempo con esa sensibiliad propia del domador de la sílaba, del verbo, que se para ante un hecho terrible como ante un tigre y lo domina……”Romper el cielo con el propio llanto, ” este solo verso justifica plenamente el testimonio poético. ´Felicitaciones….

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      1. además, de un sistema político, económico y jurídico que ya no resiste ningún análisis, si Alejandro, conozco esa fotografía que representa la deshumanización degradada al máximo. Te seguiré visitando, amigo.

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