SPINARIO

Eras  la rosa en el rosal;

empapado  de rocío

quise aspirar tu perfume

al fondo de la madrugada.

Enraizó mi corazón

las espinas con su sangre

el tallo,

como un suspiro.

El dueño de las palabras

crispó el viento.

Eras la rosa en el jarrón;

quiso una sonrisa

perturbar tu agonía,

la belleza atrapar la razón

y en el lapso de amor

prendió la astilla:

velero enfurecido

de tormenta roto.

Sabían a sal los frutos;

el poso sobre la arena…

                                                                                            A Al Berto

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